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El individuo excepcional

Kassim Vera 

 
 

Ego, individuo o individualidad son términos que en nuestro tiempo están ligados con egocentrismo, aislamiento o poca participación social. El individuo ha perdido, ante el colectivo, la batalla por prosperar, por ser la excepción a la regla, aquel que se sale del ciclo convencional vital que indica, hoy: nacer, crecer, educarse (en una escuela), consumir (x2), trabajar (x2), conectarse, consumir (x3), seguir trabajando. Un ciclo que, gracias a la incertidumbre del sistema, podemos decir que está en proceso de transformación enorme. Existe ya un dominio de lo colectivo, lo colaborativo, lo multidisciplinar. La regla hoy es compartir: el espacio, el trabajo y crédito, el transporte, las experiencias y vivencias ¿la individualidad también?

Bertrand Russell en “Autoridad e Individuo” habla de la necesidad de que existan individuos excepcionales y la función de estos: << A medida que el hombre se civiliza empiezan a manifestarse diferencias cada vez mayores entre las actividades de los componentes de la comunidad, y, si esta ha de prosperar, es necesario que cierto número de individuos disienta del criterio general. […]  Si una comunidad ha de prosperar necesita personas excepcionales cuyas actividades, aunque útiles, no sean de las que se consideran como corrientes. >> (Russell,1949).

¿Qué podemos catalogar como actividad “corriente”? Lo meramente pragmático y práctico en el sistema capitalista: trabajo remunerado, consumo desenfrenado

¿Por qué a la comunidad le cuesta asimilar el papel del individuo? Dice Russell que <<para las comunidades siempre ha sido difícil reconocer que aquellos que demuestran aptitudes para realizar el tipo de contribución excepcional a que me refiero, tienen necesariamente que mostrar ciertas cualidades de independencia respecto a la comunidad, y una sujeción a extraños impulsos cuya utilidad no siempre resulta evidente para todos.>> (ibid, 1949). En nuestro tiempo, la era de la incertidumbre y Trump, el papel del individuo presenta una dualidad que no es única de nuestra época: este individuo excepcional puede convertirse en un criminal o simplemente tornarse apático y desconectado de las problemáticas sociales, deja entonces de ser excepcional para ser nocivo o prescindible, respectivamente.

"El aporte individual es entendido como una constante competencia entre persona y sociedad y no como dos cosas distintas intrínsecamente relacionadas"

El individuo se torna apático y estático precisamente por las dimensiones que hoy implica el trascender gracias a la cantidad de información. Antes, según Russell se podía aspirar a ser <<el mejor pintor se Siena>> en la Italia Renacentista. Hoy, gracias a una sociedad enorme y ultra-conectada, se ha establecido la vara de individuo excepcional como eje de cambio en un Elon Musk. La trascendencia individual tiene un problema, principalmente en la visión dualista occidental: compite con la acción colectiva. Se enaltece al individuo, pues este lucha constantemente con la colectividad sobresaliendo: Elon Musk ganó terreno en la carrera espacial, casi siempre acaparada por la NASA. El aporte individual es entendido como una constante competencia entre persona y sociedad y no como dos cosas distintas intrínsecamente relacionadas: el individuo es producto de la circunstancia colectiva y viceversa. Hay cosas que sólo crea el individuo y otras que sólo el colectivo. El lenguaje es una muestra muy clara de la creación del segundo, pero la comunicación la crea el primero. Tan intrínsecamente ligados están.

Hemos puesto al concepto de individuo excepcional en un pedestal. El colectivo lo formó como un Dios, y Dios, como Ludwig Feuerbach planteó hace casi 200 años (1841), es un reflejo de lo que el hombre no puede ser: omnipotente, omnipresente, infinito; bondadoso, sabio, creador y destructor al mismo tiempo.

Luego,  según Max Stirner en “The Individual and his property” (1845), se trasladó al hombre todo lo que se le quitó a Dios. El hombre, mediante el estado, la justicia, el sistema, la economía y los medios de comunicación es Ser Supremo.  Este Ser Supremo es hoy un individuo inalcanzable, con aspiraciones que para el colectivo son percibidas como imposibles, lejanas. Mientras veamos en un individuo, cualidades inhumanas, cual Dios según Feuerbach, jamás alcanzaremos dicha figura, se mantendrá siempre distante y, nosotros, frustrados, viendo de lejos a ese individuo colosal.

El miedo al colectivo (a hablar en público, a expresarse de forma individual) proviene precisamente de esta percepción de dimensión, pues vivimos en una época de rascacielos y de manifestaciones masivas. Tendemos a ver al colectivo, aquel que sostiene las instituciones que nos sostienen, como una entidad que nos rebasa, totalmente ajena a nuestra vida individual. Vemos ajeno el cambio, la probabilidad de acción del individuo. Y este es un problema cuando se es diseñador.

"Al diseño le falta impulso creador, dejar de pensar en el “user centered” o el “customer driven” para dar pie a la intuición avanzada, la proyección razonada y responsable del individuo"

 

Toda vida se basa en esta lucha entre individuo y sociedad. El salario, por ejemplo, es una manera de darle a la fuerza laboral los medios materiales para que se reproduzca (Althusser, 1969). Es una retribución tabulada por otros para que yo viva (o sobreviva). Esta tabulación obedece a qué tan valioso/útil es mi trabajo para el mercado o para la sociedad. El salario de los políticos (megalómanos por antonomasia), por ejemplo, es altísimo debido a que se perciben como necesarios al tener control sobre el destino social (de los pocos casos donde ellos establecen su importancia y valor social, por ende, su salario).

El problema individuo-sociedad en el diseñador radica primordialmente en que la sociedad se percibe como incontrolable, por eso lo atrae el User Centered Design, donde existe un fin: otra persona, a quien observaré y estudiaré, le preguntaré mil cosas, hablaré con expertos de otras áreas que me ayuden a diseñarle algo a él, mi usuario, el centro de mi trabajo. Diferente al médico, quien como especialista usa su individualidad para ayudar, mas no la suprime, como el diseñador. Al diseño le falta impulso creador, dejar de pensar en el “user centered” o el “customer driven” para dar pie a la intuición avanzada, la proyección razonada y responsable del individuo. Al final, este último, si no es excepcional, cae por su propio peso.

¿Qué es entonces el individuo excepcional? ¿Es un ideal? ¿Debería? ¿Cómo alcanzarlo?

Probablemente aquel individuo neutro, aquel que no se detiene a pensar en ser reconocido o en moldear a la sociedad. Ni filántropo, mucho menos criminal. Aquel cuya visión individual impacta, por consecuencia, positivamente en otros individuos.

 

Kassim Vera

Soy quien edita Emerge MX, donde diseño y organizo eventos que intentan generar una comunidad mucho más amplia y diversa de diseñadores a través de la locación y las maneras de intercambio de información. Veo al diseño como un sentido común muy desarrollado que sirve para planear, poner a prueba y ejecutar estrategias y acciones de todo tipo. Me siento muy atraído por la investigación experimental (sea lo que sea que eso signifique), las ciencias sociales, la teoría de diseño centrada en pedagogía y el trip-hop

@kassimvera

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Referencias

Althusser, L. (2008). La filosofía como arma de la revolución. Siglo XXI.

Feuerbach, L. (1995). La esencia del cristianismo, trad. José L. Iglesias, pról. Manuel Cabada Castro, col. Clásicos de la Cultura, Madrid, Trotta.

Russell, B. (1973). Autoridad e individuo (Vol. 48). Fondo de Cultura Económica.

Stirner, M. (1995). Stirner: the ego and its own. Cambridge university press.

 

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