Unmastered Ego

C37 Design Studio

 
 

El ego como métrica de evolución. 
¿Qué efecto tiene el ego en la manera en que tomamos decisiones profesionales? ¿Cómo afecta en nuestro crecimiento personal / profesional? ¿Cómo el ego guia la decisión de ponerle un nombre a una empresa y esto cómo define las estrategias y decisiones que la motivan?


Durante la época de los 80´s, el uso de un nombre propio como marca respondía a un contexto heredado por el boom del marketing de los años 60´s. En el diseño industrial, nombres relevantes como Karim Rashid, Naoto Fukasawa, Philippe Starck y Tom Dixon marcaron la historia del diseño por sus aportaciones y estilos, siendo referencia mundial de un panorama prometedor. Esta práctica en la que el nombre del diseñador representaba una filosofía, motivó el planteamiento de nuevos modelos de trabajo en el ambiente creativo.
Más allá de analizar los orígenes de esta práctica, buscamos provocar una reflexión sobre el impacto que tiene el nombre de un estudio de diseño en las decisiones que se toman y hasta qué punto lo condiciona. Planteamos una contrapropuesta de un nombre colectivo y las posibilidades que se detonan a partir de esta práctica, la relación que tiene el ego con estos escenarios y el uso del mismo a favor de un crecimiento.


Tomaremos la definición de ego como un conjunto de conocimiento (1), un lugar donde el individuo se define a sí mismo, un medio de autodefensa y supervivencia con el que todos nacemos  y no como la idea de arrogancia y sobre-exaltación del yo. Se considera entonces al ego como una herramienta potencializadora, más que limitante. 
Ubiquemos al ego en una gráfica donde se busca el balance necesario en cada contexto para obtener la “mejor versión” de nosotros mismos en base a lo que nos rodea. 

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Los extremos de esta escala son lo peligrosos. El primero es un ego reducido, donde la autoestima y la convicción propia no existe y en ese sentido no nos creemos capaces. El segundo representa una sobre exaltación del yo que nos desconecta del mundo y nos limita a nuestras capacidades.
El punto medio, balanceado y consciente, permite hacerse preguntas desde otra perspectiva. Esta sensación de ser parte de algo más grande que nosotros mismos plantea un panorama que abre posibilidades. 


Aquí es cuando el término unmastered ego (2) se involucra. Este balance se puede entender con el ejemplo que da Ryan Holiday, haciendo referencia al entrenador de artes marciales Frank Shamrock (3): para poder controlar nuestro ego se debe buscar un mentor, un discípulo y un similar. El mentor da la oportunidad de aprender y mantiene el ego en su lugar. El discípulo refuerza las habilidades y conocimientos mientras que el similar reta y evita la autocomplacencia.


Imaginemos ahora que estos tres componentes, que buscan balancear el ego, se pueden encontrar en un ambiente de trabajo. Más allá de nuestras limitadas capacidades humanas, se detona una búsqueda del crecimiento colectivo y paralelo basado en una visión compartida. El concepto de ego se vuelve una fortaleza, no una limitante. Se habla entonces de un ego que busca que cada individuo sea su mejor versión, para hacer crecer el ego en base a un ideal compartido.


En la Bauhaus, por ejemplo, bajo la filosofía del “Artscience movement” (4) (donde se unieron los mejores de varias disciplinas entre ellas arquitectura, arte y diseño) los alumnos eran considerados también maestros trabajando bajo un ideal colectivo que buscaba superar los límites individuales al ampliar las limitantes del yo y dirigirlos hacia los bordes del diseño. El impacto, bases y alcance que tuvo esta institución supera lo que cualquiera de los individuos que formaban parte de la misma hubieran logrado por su cuenta.


“Let us then create a new guild of craftsmen without the class distinctions that raise an arrogant barrier between craftsman and artist! Together let us desire, conceive, and create the new structure of the future.”
Walter Gropius. 


En este escenario, lo que hacía crecer la institución era cuestión de experiencia y de un interés compartido. Estos principios siguen siendo, hasta ahora, la guía de importantes instituciones de diseño a nivel internacional.
¿Cómo funciona el conjunto de egos bajo un escenario colectivo orientado hacia una visión? ¿Qué pasa cuando estos tres perfiles que balancean el ego son abarcadas por una sola figura?


En un enfoque más práctico, existen también condiciones claras que determinan las posibilidades y estrategias de una empresa en base un nombre propio vs. un nombre colectivo. Algunos de estos puntos son referenciados por otros diseñadores, ilustradores y creativos; otros son análisis que tratan de comprender cómo es que los estudios de diseño y las generaciones actuales perciben este tema. 


* Posibilidades de experimentación: En Silicon Valley y en la mayoría de las empresas que consideran la innovación como parte central de sus procesos creativos, el fracaso es un componente esencial en la exploración (5). El respaldo de un nombre colectivo promueve un espacio donde se permite detonar ideas arriesgadas sin poner en peligro la reputación de una identidad individual, permite atreverse a intentar.
* Crecimiento orgánico: El uso de un nombre colectivo permite tener un crecimiento ágil dentro de la empresa. La inversión se vuelve más sencilla, ya que si se implementa un esquema de acciones dinámico por participantes ciertos integrantes del equipo se puede convertir en un asociado (6). Cuando se emplea el nombre propio del diseñador, el crecimiento de la empresa comúnmente va de la mano con el crecimiento personal del diseñador.
* Pertenencia: El uso de un nombre colectivo invita a que otros se apropien del mismo. Snohetta plantea: “Somos un espacio del que nadie proviene, pero al que todos pertenecen” (7).
* Carrera profesional: Un estudio con nombre colectivo puede funcionar como una plataforma de crecimiento individual que sea congruente a las habilidades o roles dentro de la empresa y que apruebe el crecimiento de cada talento hasta donde ellos mismos lo definen. Un nombre propio como marca promete un ambiente estable, sin embargo, el crecimiento tendrá un límite definido para lxs integrantes del estudio. 
* Persona Vs. Personaje: Al tener un estudio con nombre propio es importante considerar que las personas esperan que seas tu marca 24/7.  La reputación se respalda en medida que tus valores se alinean con los valores de la marca. Esto promueve la mejora continua tanto personal como profesional.
* Expectativas del cliente: Los clientes usualmente esperan la atención de la persona que dirige la empresa para sentir confianza en el resultado del proyecto, lo que genera una dependencia hacia el diseñador que dirige su estudio. 
* Reconocimiento intrínseco de talento: Como diseñador el resultado del trabajo depende de otras personas. Un nombre propio dificulta el reconocimiento intrínseco de los colaboradores involucrados en el equipo. 


Independientemente al nombre de un estudio la cuestión es pensar en las implicaciones que tiene una decisión que pareciera “natural” o simple en la selección de un nombre, en los distintos esquemas de estudios de diseño no en relación al ego si no al ambiente que este puede detonar en cada uno.  Ninguno es mejor que otro, simplemente es importante considerarlo dependiendo de lo que se quiere lograr o el ambiente que puede detonar.


El ego debe empezarse a ver como una herramienta de crecimiento personal más que una limitante del ser para el crecimiento personal y profesional. No importa en qué “tipo” de estudio te encuentres, buscar rodearnos de personas que encarnen a uno de estos tres actores con la intención de siempre ser o tener un mentor, igual o similar nos permite comprender que la capacidad de aprender es una habilidad pero la capacidad de evolucionar es una decisión. 


C37 Design Studio

C37 es un estudio de diseño que busca el crecimiento en paralelo al potencializar a cada integrante del equipo a partir de una visión colectiva. Buscamos un balance entre la experimentación y el conocimiento teórico para permitir soluciones funcionales e inesperadas.
Nuestro objetivo es obtener resultados que reflejan un acuerdo entre diferentes interpretaciones y valores.
Fue nombrado así a partir del ángulo 137.5 que Fibonacci describe como el ángulo de oro encontrado en sistemas de crecimiento colectivo en la naturaleza. C37 busca el desarrollo constante como grupo, creando sistemas de trabajo donde la evolución de cada individuo genera un efecto paralelo. Más allá de los debates entre artistas y diseñadores, nos apropiamos de tecnologías, materiales y técnicas para descubrir y replantear el futuro. 

c37.mx


*El uso de algunos términos en inglés no es una fijación es cuestión de practicidad.

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1. The Totalitarian Ego: Hace referencia al ego como una historia personal que nos define frente a otros. http://www3.psych.purdue.edu/~willia55/392F/Greenwald.pdf
2. Ego is the Enemy por Ryan Holiday: Habla de un ego no dominado que puede generar o desembocar en un escenario extremista y fatalista.
3. Frank Shamrock: Peleador de artes marciales mixtas retirado, apodado la leyenda por ser considerado el mejor luchador en la época de los 90´s. https://es.wikipedia.org/wiki/Frank_Shamrock
4. Changing Education, The Culture of Collaboration by Evan Rosen.
5. Crear o Morir. Andrés Oppenheimer.
6. Slicing The Pie by Mike Moyer. Esquema legal y de trabajo para empresas con equidad dinámica. 
7. Snohetta http://snohetta.com/about . En la página no se encuentra esa referencia, la referencia se obtuvo de una exposición sobre Snohetta en el Dansk Architecture Center en Copenhague.  “Snohetta is a place where nobody is from but everybody owns”

 

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