Conversación con Ramiro Estrada  

por Emerge MX

Ramiro Estrada.—Existen diferentes tipos de diseñadores, por ejemplo el diseñador que propone producto, el diseñador que propone didácticas, el diseño es una actividad formal, es como un arquitecto, como un ingeniero o un doctor; creo que siempre se había percibido como una desventaja en comparación con los ingenieros, creo hoy en día ya no es una desventaja precisamente porque ya una gran parte de los ingenieros reconoce el trabajo de los diseñadores, lo reconoce porque lo necesitan y no lo saben hacer, creo que reconocen que era muy difícil de interactuar con un producto que no ha tenido la intervención de un diseñador. El diseñador llega como este humanizador de las cosas, el humanizador de la tecnología, el humanizador del servicio o del contenido; creo que decir “humanizar” es hacer que el usuario lo entienda con distintas herramientas, a través de un lenguaje, a través de una estética, a través de materiales. Un ejemplo podría ser la programación que resulta muy abstracta, para poderla entender resulta indispensable que alguien genere la traducción para interpretarlo, esa traducción hace un producto; entonces se entiende que esa computadora hace un montón de cosas que interactúan pero esas cosas tienen adentro una programación y lo entienden, entonces si leo este botón que dice R, que dice U, entonces me aparecen dichas representaciones, para todo esos procesos en cualquier sistema se requiere diseño, entonces lo humanizas.


Kassim Vera. —Cuando hablamos que todo el mundo puede diseñar, es una tendencia que surgió desde la innovación social por ejemplo con Ezio Manzini, es decir, todas las personas diseñan o son capaces de diseñar una alternativa, pero en realidad no dejas de tener la metodología base de design thinking que es super sintética para esa “humanización” de la complejidad o lo abstracto, solamente creo que es el 2% de todo el proceso.
 
RE. —Totalmente de acuerdo con el 2%, yo te podría decir que en la era de las cavernas tuvieron design thinking, lo primero era encontrar el problema que podría referirse a la alimentación, para alimentarse tenían que matar a un animal, para matar a un animal necesitaban potencializar la fuerza, potencializar la fuerza a través de una herramienta, entonces qué elementos tengo para utilizar y fabricar una lanza, entonces es un pensamiento de diseño, nada más creo que ha sido prostituida la palabra. 


KV. —Ya cuando lo llevas a la parte del diseño que funciona para la evolución humana, entonces hablamos de que el diseño no se estudia sino que es innato ¿no?  es un proceso en parte evolutivo ¿no? 


RE. —Eso se refuta comparando el proceso de la ingeniería, el proceso de la medicina, el proceso de todo es igual, es evolutivo. Ahora bien, por qué digo que el diseño es una actividad formal y se tiene que estudiar: se tiene que entender que ahora hablamos del el proceso natural de resolver un problema. O entonces el proceso de la arquitectura ¿igual todo el mundo es arquitecto porque entiende que se tiene que resguardar de la lluvia y lo hace? ¿Nada más que el arquitecto lo evoluciona un poco más? ¡No es eso! Tiene que profesionalizarse o más bien tienes que ser un experto y el ser un experto te profesionaliza, entonces mi instinto me dice que tengo que resguardarme pero voy con el experto que entiende más de resistencia, de materiales, de estructura y entonces él nos puede ayudar a resguardarnos mejor, entonces el diseñador nos ayuda más a entender y a dialogar con un producto, nos facilita las herramientas en nuestras vidas. 
KV. —Entonces hablamos de que la escuela es necesaria, yo entiendo a la escuela como una transición: entra un “no diseñador”, es alguien que viene prácticamente de campos de intereses muy diversos ¿Qué es lo que consideras la transición más importante de un no diseñador? Cuando alguien entra a una escuela de diseño ¿cuál será su cambio más importante? Sé que no es una pregunta cuya respuesta sea corta. 


RE. —Volvamos un poquito atrás, a un estudiante o a un prospecto de estudiante de diseño, tiene que tener un perfil de ingreso, entender que no cualquiera puede estudiar diseño ¿Por qué? Porque tiene que tener ciertos intereses, intereses que le ayuden un poco a entender el proceso al que va estar sometido, es respecto a la educación visual, sobre el tratamiento de las cosas, probablemente tenga una habilidad manual y ojo, me refiero a que cualquiera puede estudiar diseño, cualquiera pueda adquirir esta habilidad, aunque nosotros recomendamos que el diseñador y el que quiere estudiar diseño, entienda y tenga un perfil diferente. Primero, tiene esta peculiaridad de entender la estética un poco, de estar interesado un poco acerca de la forma, los colores, que tenga una sensibilidad un poco más profunda mínimo de las bellas artes, no digo que sea necesario, pero eso nos ayuda mucho, o del cómo funcionan las cosas. Cuando un llega con nosotros y me cuenta que desde pequeños desarmaban las cosas para saber cómo funcionaban o cómo eran por dentro y lo volvían a ensamblar, con eso a mí me llega un clic ligado a que esa persona puede ser diseñador, porque entonces tiende a analizar las cosas y eso es lo que me gusta del perfil de un diseñador, para ser un diseñador tiene que entender las cosas 360 grados. Es el perfil, que una persona que sepa comunicar, que tenga cierta teatralidad y a teatralidad me refiero a que pueda comunicar fuerte eso que está explicando, digamos que es actitud y la actitud tiene que ver con su pasión, con cómo se para y explica, tiene que ver con el lenguaje y el manejo del mismo; esa capacidad es mucho lo que buscamos en una escuela de diseño. Y si por ejemplo, llega con nosotros el estudiante y vemos que tiene cierta sensibilidad artística, que sabe dibujar, que sabe fabricar algo, una persona que dice “yo de pequeño tomaba una caja y transformarla y hacerla un avión o hacerla una casa”, entonces esa es el tipo de sensibilidad que nos gusta, que no le tiene miedo a transformar las cosas, tomar unas tijeras y transformar la caja, esa caja es un material que al final va a ser transformado por medio de un proceso de diseño. Entonces ¿qué va a ser del estudiante con nosotros? Educación visual, lo primero que hacemos es educar su ojo, educar sus manos para que corten derecho, no es decir simplemente “corta esta línea”, es “ve la herramienta que tienes, el potencial que tiene tu mano para que haga lo que tú decidas”. Educar la mano o educar la mente o educar la vista, son 3 cosas. Es hablarle de la Gestalt,  la educación visual tiene que ver con fondos, curvas , líneas, contrastes. Entonces el alumno empieza a entender el mundo de otra manera porque comprende que tiene un sentido que desconocía,  que los árboles proyectan sombras, que los objetos tienen cierta simetría; ya no ve una reja como una simple reja, la ve como una repetición de puntos y líneas, una composición; la bicicleta ya no la ve como una bicicleta, sino como un sistema complejo de diferentes cosas que conforman un todo. Simplemente lo que nosotros le dimos al estudiante es la capacidad de entender el entorno. Le enseñamos a comprender que mediante el análisis del entorno, puede transformarlo. Pudiéramos decir que el diseño es maquiavélico, porque nosotros tenemos la capacidad de cambiar hábitos, de cambiar estructuras mentales de la sociedad, de decidir si el usuario tiene que apretar un botón al colocar un botón verde. Y si hablamos de educar a alguien en últimos semestres, como diseñador de estrategias, esa es otra cosa más compleja, solo hemos hablado del primer año. 


KV. —Con 15 años en  la academia de diseño cómo fue tu primer choque desde el diseño con la estructura no diseñadora, porque no es lo mismo estar dirigiendo una escuela como CENTRO, en donde ya tienes toda una escuela que ya entiende de eso, que comprende ese esquema, entonces qué pasa cuando llegas a una estructura tan grande como el Tec de Monterrey, que no es per se una estructura de diseño, ¿cómo acercas el diseño a la estructura? ¿Cómo fue ese paso y cómo procediste? 


RE.—Primero tienes que entender la universidad, tienes que encontrar las ventajas de la universidad generalista. Sí creo que las ventajas son muchos mayores que una universidad que solamente está encerrada o que está en una burbuja que solamente enseña diseño, porque la riqueza que tenemos nosotros ante tantos contrastes es precisamente la capacidad de observación, de entender otros perfiles, saber que existen otras estructuras y otra manera de pensamiento. La riqueza de la universidad está en su propia palabra, que significa universalidad. Creo que los diseñadores que fueron formados en la universalidad tienen mucho más apertura, tienen más riqueza por su estructura de pensamiento, tienen otro input que otros no tienen y yo no creo que tengan desventajas sino ventajas. Cuando llegué a la universidad, y no solamente en el ITESM, claro que éramos uno contra el mundo entero contrastante de las ingenieras, finanzas, en general con las escuelas que existen. Hoy en día se respeta la escuela de diseño porque el sistema entero entendió que se necesita de esta profesión para poder desarrollar o conectar. Yo siempre he dicho ¿Qué es el diseño industrial? ¿Qué hace el diseño industrial? Conectar, nosotros desarrollamos conectores porque entienden múltiples disciplinas, el diseñador egresado de la universidad tiene la capacidad de conectar ese conocimiento y de esa conexión generar algo, los diseñadores del Tec de Monterrey pueden crear un vaso, pero no lo ven como simples usuarios, lo desarrollan, justifican, lo solucionan, pero además de eso entienden que el vaso es un proceso, que procesar el vaso requiere una ingeniería y lo respetan. Es fundamental reconocer que otro es experto en algo que yo no y eso solo lo da una universidad en la que estás en constante contacto con disciplinas o profesiones muy diferentes a la tuya. Un diseñador formado en un ecosistema de escuela exclusivamente de artes o diseño se entiende a sí mismo, pero no entiende la capacidad del resto, esa es la diferencia. Es muy complicado notar en otras universidades esa transdisciplina en un solo espacio, esa convivencia que puede tener el alumno con alguien de otra carrera. Eso es algo que se da en el Tec de Monterrey de manera natural, es algo que es muy difícil en otras universidades. Los mejores equipos de trabajo, los que se van seleccionados en concursos, los mejores proyectos que están en foros de emprendimiento son los proyectos que tienen alumnos de diversas carreras y eso se provocó a través de las materias transversales y no en la materia de Composición o en la de Lenguaje de los Objetos. Los primeros años fue muy difícil hacer que la institución comprendiera la carrera porque se entendía como un tecnólogo; la analogía era “diseño industrial/ diseño para la industria/ diseño que se puede tecnificar y se puede industrializar”; por eso las locuras que se hacen aquí para cambiar el término de diseño industrial al término de diseño y desarrollo de productos, porque creemos que es mucho más incluyente este nuevo término con el contexto y las necesidades actuales.


KV. — ¿Cual consideras que es el nuevo rol que tiene que cumplir un profesor académico? 

RE. —El rol del profesor desde mi punto de vista y experiencia como un creador de programas, es definitivamente el ser un formador de competencias, pues generar aprendizaje solamente porque el profesor diseñe un entorno no es posible. 
Se tiene que diseñar todo el entorno formativo; si diseñamos un workshop, primero haces una junta de equipo y se cuestiona el contenido, no solamente proponemos porque tenemos que experimentar ¡No! Lo hacemos porque, probablemente, a los alumnos de un grupo en específico les hacía falta una competencia en específico, es al final pulir a los estudiantes y formarlos en diversos tipos de temas, el entorno educativo tampoco se diseñó nada más al azar. Yo sí creo que el maestro es un provocador de competencias; hay profesores que diseñan el contenido, profesores que hacen la ejecución del contenido y otros formadores que desarrollan toda la experiencia del contenido, hay otros formadores que son mentores. Hay distintos roles dentro de los formadores. El nuevo formador es un diseñador. 


KV.- Hoy en día existen muchas problemáticas educativas en diseño: desde el profesor que que queja porque sus alumnos “no saben dibujar” con un rotulador y no comprende el papel más amplio del diseño, hasta alumnos que no se encuentran motivados, nuevas generaciones más apáticas, tal vez, respecto a dar su tiempo a u campo de estudio. ¿Cuál consideras que es el reto más fuerte hoy con el alumno?
RE.- Diseñar la experiencia de aprendizaje. En estos nuevos modelos de aprendizaje basados en reto, para empezar, se deben diseñar retos que para el estudiante sean excitantes, desafiantes que atraen la atención del estudiante. La clase debe estar conectada con las emociones, estas con los contenidos, hay muchísimas variables. El profesor debe entender mejor las competencias que debe formar en el alumno, que por ejemplo, no necesariamente sería “dibujo” sino “representación y ejecución”. Si el profesor se asegura, y hago énfasis el verbo “asegurar”, que el alumno puede representar una idea de forma efectiva, si lo hace con puntos de fuga o mock ups o ilustración o render o lo que sea, no es esencial, lo crucial es que el profesor sea amplío y otorgue un “menú” al alumno con opciones y alternativas. Al final, casi al graduarse, los profesores perciben el cambio en el alumno: si sabe representar, contextualizar, ejecutar, justificar, con distintas herramientas, estoy tranquilo. El reto es incluir perfiles diversos de profesores, modificar el modelo ortodoxo de educación unidireccional y despertar el interés de los alumnos.

 

Ramiro Estrada

Maestro en Diseño Industrial por la UdeG, ha sido Director de la Lic. en Diseño Industrial y Director de Departamento de Diseño Industrial en ITESM Campus Guadalajara. Actualmente se desempeña como Decano en la Escuela de Arte, Arquitectura y Diseño del Tecnológico de Monterrey Región México. 

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