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Vivir de diseño

por Abraham de la Rosa

 

¿Puede un diseñador ser un empresario exitoso?

Comienzo este texto con una pregunta porque precisamente eso pretendo: cuestionar lo que la industria nos está ofreciendo para alcanzar ese nivel económico que la palabra "empresario" otorga y evidenciar de qué manera nosotros como profesionistas creativos estamos lográndolo.

Creo que todos sabemos la situación de nuestra profesión. Al menos en México, la oferta de diseñadores supera por mucho a la demanda por el Diseño, nos enamoraron con ese folleto que decía cuando decidimos estudiar esta carrera — "Oye, estudia Diseño. No necesitas mucho; sólo ser creativo y (a veces) proponer soluciones cool"; nos hicieron creer que siempre habrá un espacio en alguna empresa para que alguien con ideas buenas y habilidades artísticas lo ocupe. Sin embargo, la realidad es que no es así; difícilmente un egresado de Diseño encuentra el trabajo de sus sueños, termina felizmente jubilado de ello y deja de preocuparse por su estabilidad financiera ¿qué pueden hacer todos esos profesionistas del Diseño que no encuentran un empleo que sea bien remunerado y que a su vez, satisfaga sus pasiones profesionales y su ambición patrimonial?

El Diseño y el Dinero

El sueldo medio de un Diseñador Industrial en México es de $105,135 MXN al año o $54 MXN por hora*, esto es alrededor de 4 veces más que un salario medio del país. Puestos de nivel inicial comienzan en $74,000 MXN anuales, mientras que la mayoría de los trabajadores experimentados llegan hasta $147,000 MXN; quiere decir que a lo máximo que un Diseñador Industrial puede aspirar según la estadística (si es que decide trabajar en una empresa) es a un sueldo de $12,250 MXN mensuales. Por otro lado, cuando el Diseñador decide ser freelance, podría aspirar a cobrar desde los $300 MXN por hora de trabajo hasta los $1000 MXN, aunque bueno, creo que muchos sabemos que no es tan fácil encontrar a clientes que quieran pagar por eso y aquellos con la suerte de haberlos obtenido, tienen que probar con sus habilidades y comprobar con portafolio que pueden llegar a cobrar la cantidad que proponen. Con este panorama, las opciones para hacerse de un buen patrimonio o simplemente tener una vida por encima de la media se vuelven difíciles. Aquí es donde me pregunto ¿qué daño le hemos hecho al mundo los Diseñadores como para que no podamos aspirar a más? ¿realmente el diseño y el dinero nunca podrán llevarse bien? Yo creo que la culpa es compartida entre la academia del diseño, el diseñador y las empresas. No se puede educar al estudiante de diseño en que todos sus conocimientos son para ocupar un espacio dentro de una empresa y a éstas últimas, debemos demostrar que nuestra mayor cualidad es la resolución de problemas y no la de hacer que las cosas dejen de ser feas. El deber del Diseñador es demostrar que tiene todas la herramientas para generar un valor inexistente y eso corresponde a más que el salario que nos ofrecen. También, deberíamos saber que nuestra capacidad para detectar necesidades inatendidas, puede ser un parteaguas en la creación de modelos de negocios innovadores: Somos buenísimos para analizar usuarios, prospectar tendencias de consumo, obtener hallazgos cualitativos, llevar a cabo procesos de innovación y muchas cosas más. Claramente, nos falta educación en torno al emprendimiento: las pocas universidades que le apuestan a formar diseñadores con esta visión no lo están haciendo de la manera más efectiva. Cosas tan básicas como saber desarrollar un modelo de negocios concreto o validar una solución desde la óptica económica deberían ser parte de nuestro desarrollo; asimismo, la falta de estos temas, entre otros más, nos hacen sentir profesionalmente incompetentes al querer comenzar nuestros propios negocios. Tampoco pienso que todos deben emprender, aunque no estaría de más saber cómo hacerlo por si se nos atora la carreta ¿no creen?

*Los resultados están basados en 529 sueldos extraídos de las descripciones de las ofertas de trabajo en un sitio de búsqueda para vacantes: neuvoo.com.mx.

¿Emprender o morir?

Se habla de que nosotros los millennials somos una generación que está cambiando constantemente de trabajos, que es muy difícil lidiar con nosotros porque tenemos un “problema con la autoridad" y que si quieren sumarnos como empleados a sus empresas, debemos tener siestas y días de "home office". Nuestra generación entendió que no basta con tener un trabajo que pague nuestros recibos; al contrario, buscamos generar valor en nuestro entorno trabajando en algo con propósito y que también amamos. Me parece que eso, aunado a la poca oferta de trabajos bien remunerados con nulo impacto positivo en nuestra agenda personal, ha hecho que muchos volteen a ver hacia el emprendimiento. Ahora, si hablamos de los millennials creativos, algo que nos motiva es el estar constantemente enfrentándonos a situaciones dinámicas que nos reten a nivel intelectual y proyectos donde ocurra una auto-realización, por lo que el comenzar nuestro propio negocio, se vuelve aún más alentador. A diferencia de otros emprendedores, yo no recuerdo haber querido serlo cuando decidí estudiar Diseño Industrial; sin embargo, al ver el limitado panorama que me deparaba si decidía trabajar en la industria, a los 25 años decidí que comenzar mi propia empresa era el mejor camino para mí y lo que buscaba para mi futuro. Algunos dirían que opté por emprender para no dejar morir mis sueños. Yo pienso que decidí emprender para poder vivirlos.

Los Diseñadores Unicornios

Existen muchas historias de éxito sobre personas que decidieron emprender y lograron crear grandes imperios pero ¿qué tantos diseñadores existen que la estén "rompiendo" en este ámbito? Es sorprendente la cantidad de creativos que han logrado tener un lugar en la lista Forbes con sus empresas. Por ejemplo, Brian Chesky y Joe Gebbia, ambos Diseñadores Industriales por la RISD que en el 2008, al no poder pagar su departamento en San Francisco, rentaron una de sus habitaciones disponibles, adaptándola con un colchón inflable y desayuno incluído para ofrecerlo a los asistentes de la conferencia anual de la Industrial Design Society of America, en ese momento, fundaron lo que todos conocemos como Airbnb, valuada en 38B dls al día de hoy. Otro ejemplo es el de un especialista en Negocios (Scott Belsky) y un Diseñador Industrial (Matias Corea) , quienes en el 2006 fundaron Behance con la visión de crear una plataforma que permitiera a creativos difundir su trabajo y así obtener mejores posibilidades dentro de esta industria, tal fue el éxito de esa idea que en el 2012 Adobe los adquirió por 150M dls. La lista sigue con nombres como Evan Sharp, Diseñador Gráfico que trabajaba como diseñador en Facebook y que desarrolló en su tiempo libre junto con sus demás socios (que también tenían otro trabajo), una plataforma que te permitiera acceder a un catálogo de fotos de tu predilección y organizarlas en diferentes pizarrones, fue así como en 2009 nació Pinterest y ahora es una empresa valuada en 12B dls. Podría seguir enumerando a más Designpreneurs: Charles Adler de Kickstarter, Lynda Weinman de Lynda.com, Yves Behar de FuseProject y más. Lo que todas esta personas tienen en común es que tuvieron una formación en Diseño y decidieron comenzar con sus propias ideas de negocios. Esto me hace preguntarme ¿qué hacemos los diseñadores al momento de emprender y por qué volteando a ver estos casos, termina funcionando tan bien?

En el libro Designer Founder, Yves Behar dice que todos los diseñadores tenemos un instinto emprendedor y concuerdo con él; nos “aventamos” aunque exista algún riesgo de fracasar, nos enfocamos mucho en el detalle y sabemos que todo es mejorable cuando queremos alcanzar la perfección. También, nuestra profesión nos ha hecho sentirnos cómodos con la incertidumbre de no saber qué va a pasar con un proyecto y que a pesar de que tenemos una idea en mente, sabemos que todo puede cambiar. Esto nos ha vuelto conscientes de que la iteración es parte del proceso y que la validación es el pan de cada día. Aceptamos las críticas y maximizamos las oportunidades; le apostamos a conceptos que solamente nosotros podemos concebir y sobre todo, vemos las cosas desde un punto de vista empático y emocional. Me parece que todas estas cualidades son necesarias cuando estás a cargo de una organización y en la toma constante de decisiones ¿será esto suficiente para que pueda un diseñador ser empresario? Yo creo que sí.

Nuestra Piedra Filosofal

Creo que algo que debemos agradecer al Design Thinking es que nos ha dado una credibilidad que antes no teníamos en el mundo empresarial y existe mucha gente que está pagando MBAs por aprender algo que nosotros sabemos llevar a cabo de manera orgánica y natural. Aunque el concepto se ha tergiversado por los charlatanes como “un método creativo, casi mágico” para la resolución de problemas donde abundan los Post-It, Legos e ideas, nosotros sabemos que es más que eso y que como todo, tiene sus límites. Lejos de ser un método, para mí, como su nombre lo dice, es una manera de pensar con la que se aborda algún proyecto. Esta óptica nos ha hecho entender que sin empatizar con tus usuarios, contextualizarte en la problemática e inspirarte de otras soluciones ya existentes, difícilmente puedes llegar a proponer ideas de alto impacto. También, nos ha enseñado que los equipos de co-creación deben ser interdisciplinarios porque más de dos cabezas con diferente especialidad, piensan mejor que una. Son pocos los Diseñadores que realmente le están sacando provecho a esta manera de pensar y yo me pregunto ¿por qué si en nuestra práctica profesional le estamos solucionando problemas a otros, no lo hemos utilizado para diseñar nuestro propio panorama, a lo que podemos aspirar? ¿por qué no estamos creando nuevas organizaciones donde los cofundadores sean programadores, diseñadores, mercadólogos, psicólogos, etc. que se juntaron para solucionar una problemática con el propósito de hacer negocio? Cuando me dí cuenta del poder que tiene el Diseño, supe que lo que necesitaba era usarlo para crear mis propias oportunidades y en ese camino me encuentro. Algo que le digo a mis alumnos es que un diseñador vale más por lo que tiene en la cabeza que por los programas que sabe utilizar y que si el mundo no tiene las puertas que buscas, debes diseñar la tuya y construirla.

Por esto y más, yo creo que sí: un diseñador puede ser un empresario exitoso. Ya tenemos el “chip emprendedor” y si sabemos utilizar la manera de pensar que la profesión nos otorga, las probabilidades para alcanzar la grandeza aumentan. Claro que no será fácil pero ¿qué cosa que valga la pena lo es?

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Abraham de la Rosa

Egresado de Diseño Industrial por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), misma que lo galardonó con el Premio a la Innovación en el 2017. Está certificado por la Universidad de Virginia en “Design Thinking for Business Innovation” y especializado por el Massachusetts Institute of Technology (MIT) en Mastering Design Thinking. Ha trabajado en proyectos de Service Design Thinking para empresas como Coca-Cola México, Sigma Alimentos, Grupo Xignux, entre otras más. Actualmente es co-fundador de la startup de base tecnológica “Garage, tu taller a domicilio” (www.tugarage.mx), la cual se diseñó en base a la metodología de Service Design Thinking y que lo ha llevado a ser parte de las aceleradoras Plug and Play en Silicon Valley, 500 Startups Latam y del programa de televisión Shark Tank México. Actualmente es profesor en el ITESM Campus Guadalajara en las materias de Design Thinking y Service Design. Su pasión es crear valor en el emprendimiento de nuevas ideas y retar al status quo a través de la innovación.

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