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Descubriendo, explorando y conectando con el diseño

por Mariana Hidalgo

 

Hay algo fascinante en el diseño: nunca puedes definir exactamente qué es ni de qué se trata. Cada vez que alguien me pregunta ¿qué es el diseño industrial? la explicación se va modificando poco a poco como consecuencia de cada cosa nueva que aprendo: sea un método, una técnica, una “maña” o una situación que modifique la forma en que lo percibo. Sí, existen definiciones “oficiales” de lo que es el diseño pero creo que es una disciplina tan amplia que por más palabras que utilices para describirla nunca es suficiente para que quede 100% clara.

El diseño muta al ritmo en que va cambiando el mundo a través nuevas tecnologías, estilos de vida, nuevas necesidades y hay que vivirlo para entenderlo o al menos tratar de hacerlo. A pesar de lo extenso que es, he podido observar una mente bastante limitada por parte del diseñador, el cual -por lo general- se encierra en su propia línea de pensamiento, no se abre tan fácilmente a nuevas posibilidades, profundiza poco, se queda en lo que está a simple vista, le tiene miedo a la crítica, cuando pide opiniones es para reafirmar que lo que hace es lo correcto y no para saber los puntos débiles de su proyecto, le tiene miedo a explorar, a leer, a investigar, a ver más allá de lo material. Todos estos (provocados en su mayoría por el ego del diseñador), factores que acotan su visión y comprensión del impacto de su trabajo en el diseño mismo, el cual es pertinente discernir qué es para el mundo y no únicamente para nosotros los diseñadores. Debemos empezar a dejar que nuestras mentes se dilaten junto con el diseño para aprovechar su capacidad al máximo y dejar de un lado la noción de que lo que hacemos es perfecto, existen miles de variables como para pensar de ese modo.

Soy estudiante y me he cuestionado en múltiples ocasiones la rama de diseño a la que me enfocaré, lo que haré al terminar la carrera o el trabajo que tendré. Hasta ahora no había nada que me interesara completamente, sin embargo, lo que estoy haciendo en este momento -escribir sobre diseño- es lo más cercano que he tenido con algo que llama mi atención profundamente y que realmente me gusta; ¿Por qué no lo había hecho antes? Porque no sabía que podía, la crítica no es un panorama que te exponen cuando llegas a la universidad; por lo general, todo se reduce a muebles, joyería, autos o moda y, que quede claro, no menosprecio éstas áreas pero, ¿porqué no mostrarle al alumno todas las opciones que tiene incluso aunque no se encuentren como “especialidad” en la institución? ¿Por qué no dejarlo elegir un camino distinto a los ya establecidos? ¿Por qué no alentarlo a que descubra lo que le gusta y a que invierta tiempo cultivándose en ello? Desde mi punto de vista, lo anterior está marcado por la idea de que el diseño se reduce meramente a lo material y a lo visualmente atractivo o “estético” y que la teoría, la investigación, la lectura y la escritura no están relacionadas con él, teniendo como consecuencia una selectividad en las áreas de diseño que se dan a conocer a los alumnos.

“El diseño se merece mentes elásticas, no plásticas”

Es necesario romper las barreras que tiene el diseñador, sobre todo del que forma a las futuras generaciones. El punto es que comencemos a cambiar nuestra perspectiva y aprender a posicionarnos en diferentes ángulos, imaginar qué pasaría si con lo que estamos lidiando no fuera de la manera en que lo conocemos, como si nunca hubiera existido, en ese caso, ¿Cómo sería?, es transportar el nihilismo al diseño y destruir los estereotipos para poder empezar a reinventar lo que nos rodea. Deberíamos ser lo suficientemente flexibles como para soportar la metamorfosis provocada por el constante cambio externo, adaptarse a él e indagar sin estancarse en un punto fijo, hay que bajarnos de la punta del iceberg y profundizar en qué es lo que le podemos aportar al mundo con el diseño. A los próximos diseñadores se nos debería educar con este tipo de principios, pues decirnos casi al pie de la letra con un brief qué hacer, cómo y con qué hacerlo no va a ayudar al desarrollo creativo ni a que se lleve a cabo un pensamiento lateral apto para generar a partir de lo desconocido. El futuro es improbable y tenemos que exterminar los esquemas de reflexión cerrados en los que si la línea de pensamiento es desviada llega la crisis y el bloqueo, dejemos de alardear sobre nuestra “apertura” y llevemosla a la práctica. El diseño se merece mentes elásticas, no plásticas.

Creo que a lo largo de la carrera, a pesar de “no tener tiempo” por proyectos, tareas, exámenes y demás, es indispensable explorar distintas áreas y no encerrarte en una sola que ves como “la ideal”, muchas de las mejores cosas llegan de manera fugaz e inesperada y hay que aprovechar esas oportunidades. Este es el mejor momento para investigar, buscar personas que te inspiren, hablar con ellas, hacer proyectos alternos (tengan que ver o no con la carrera), es hora de experimentar, intentar, equivocarse, dejar ir los “errores” e iniciar nuevamente, de darte cuenta de lo que te gusta y de lo que no. Este es un proceso (no exclusivo de la formación académica) en el que te descubres a ti mismo, y con ello llega un gran desarrollo personal y profesional pues, si diseñas lo que quieres diseñar y además lo haces con gusto, al final lo más seguro es que las cosas salgan bien, entonces al momento de ejercer profesionalmente en esa(s) área(s) el dinero no debería ser una preocupación, sino una consecuencia, todo acabará fluyendo de manera orgánica.

¿Cómo podría pensar ser buena diseñadora si no me adentro en el diseño mismo?

Me gusta poder voltear al punto en el que inicié mis estudios y ver cómo he evolucionado hasta ahora, dos años y medio se dicen fácil pero en ese corto tiempo me encontré con muchos dilemas, en especial con una etapa de amor-desamor con el diseño de la cual estoy agradecida haber decidido quedarme. La verdad es que no me apasionaba lo que estaba haciendo, todo era demasiado lineal, fijo y limitado, definitivamente no era lo que yo esperaba, estuve infiltrándome en una clase de otra carrera donde tenía más libertad en lo que podía hacer, creo que eso fue algo que me hizo dudar si estaba en el camino correcto. Entré en crisis, estuve a punto de dejar diseño de una vez por todas, estaba harta, pero al final hubo “algo” que me hizo permanecer aquí y ahora estoy segura de que fue la mejor decisión que pude haber tomado, este semestre he tenido un crecimiento personal y académico enorme gracias a ese momento que me hizo abrir los ojos y reconocer que confundirse no está mal, que no, las calificaciones no son importantes si te gusta lo que estás haciendo y aprendes de ello, que tengo que empezar a saber más acerca de diseño, al fin y al cabo es a lo que me quiero dedicar, ¿Cómo podría ser una buena diseñadora si no me adentro en él, si ni siquiera lo conozco? Me he vuelto más curiosa y me he ido quitando el miedo a preguntar mis dudas por más obvias que sean, he leído diseño (algo que no había hecho antes), entendí que sí tengo muchísimas más posibilidades dentro del diseño que van más allá del producto y estoy en un punto en el que en serio puedo decir que amo lo que hago, por fin sé que estoy en el lugar indicado y me siento más feliz que nunca.

Aún no sé exactamente a qué me voy a dedicar o si me enfocaré en un área específica de diseño o en varias, pero cada día me acerco a ello y sé qué es lo que buscaré cuando comience esa nueva etapa. Espero poder “trabajar” en algo que me guste, con gente a la que admire, algo en lo que sea fácil levantarme cada mañana para hacerlo pero que también represente un reto constante. Quiero poder probar cosas nuevas contínuamente, salir de mi zona de confort y no quedarme encerrada en una burbuja donde “todo es perfecto”. Ojalá que si me llego a encontrar en un trabajo repetitivo o tedioso, tenga el valor y la iniciativa de demostrar mi potencial y hacerle ver a la persona con la que trabajo que puedo hacer mucho más que eso, que puedo involucrarme en el proceso creativo, tener ideas interesantes al formular un concepto, aportar con lo que sé o con las personas a las que conozco que también podrían ayudar a crecer el proyecto y hacerlo con ilusión, incluso, después de todo, mi meta es poder crear un impacto positivo a través del diseño, no ser sólo un paso más en una línea de producción.

Transmitir es lo que le dará valor y sentido a tu trabajo como diseñador.”

Estoy convencida de que en esta profesión tienes que destacar con tus habilidades y con una forma peculiar de ver al mundo, como pocos lo ven, para poder encontrar áreas de oportunidad fácilmente y aprovecharlas. El alcance que puede tener el diseño es inconmensurable, todo está en saber (no simplemente querer) hacer las cosas distintas, buscar modos para llegar a lo que aspiras, investigar y aplicar; diseñar de una manera en la que nadie más lo está haciendo, darle un giro de 180º a lo que ya existe o, aún mejor, hacer cosas nuevas, nunca antes vistas, ser capaz de ver a futuro y especular qué es lo que podría necesitar ese porvenir, superar tu límite elástico, aumentarlo y, lo más importante, atreverse a compartirlo con los demás, dejar que otros aprendan de lo que haces, o bien, que puedan beneficiarse de ello. Transmitir es lo que le dará valor y sentido a tu trabajo como diseñador.

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Mariana Hidalgo

Soy estudiante de sexto semestre de diseño industrial en el Tecnológico de Monterrey Campus Guadalajara. Me gusta escribir y tengo un especial interés por la crítica, el diseño estratégico, de servicios y otras áreas alternativas de diseño. Busco mejorar la educación actual de la disciplina y descubrir nuevas maneras de interrelacionarla para que esta llegue a más personas y se le otorgue el valor que merece.

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