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Formar una opinión

José de la O

 
 

Cuando se habla del diseño en medios supuestamente “especializados” en México, normalmente se describen proyectos de mobiliario o de interiorismo tratando de justificar una razón por la cual dicho mueble es exclusivo, lujoso o parte de una nueva tendencia. Normalmente estas descripciones son enteramente superficiales y muchas veces erróneas, ignorando la verdadera intención o motivación del diseñador.
Y lo digo por experiencia. Muchas veces se han escrito artículos sobre mis proyectos donde no se menciona la razón más importante por la que estos existen. Desde que el “periodista” ve tintes de carácter social donde no los hay o cree que un proyecto especulativo es un proyecto diseñado para consumo o  trata de interpretar un proyecto con tan sólo ver una imagen de dicho diseño.

Puede ser bastante frustrante puesto que en mi estudio nos preocupamos por brindar a la prensa presskits[1] donde tratamos de explicar de la manera más clara que podemos, la razón por la que existen los proyectos que generamos. Y al leer estos artículos sólo podemos deducir que sólo las imágenes son lo que vieron de este presskit. Y no me tomen a mal. Por un lado agradezco a los medios mexicanos por tomar en cuenta nuestro trabajo, sobre todo porque lo que generamos en el estudio no es exactamente diseño tradicional. Por otro lado, se entiende que los medios de los que hablo responden a un mercado que consume diseño tan superficialmente como quien lo publica. 

"Al diseñador mexicano le falta opinión. Me refiero al ejercicio de pensar cuál debe de ser, según él, la mejor versión de cómo deberían ser las cosas".

 

Buckminster Fuller[2] dijo la famosa frase: “El noventa y nueve por ciento de lo que eres es invisible e intocable”. Y esta frase también se aplica al proceso de diseño. Normalmente el resultado en un buen diseño no demuestra para nada la investigación, los prototipos, los errores corregidos, las validaciones y todo el esfuerzo que se necesita hacer para que algo funcione. En cambio, es evidente cuando vemos un mal diseño, todos los anteriores errores son notorios.  Mi experiencia con medios de otros países es totalmente diferente. Cuando se nos ha publicado fuera de México, normalmente se escribe un artículo donde se da una opinión o crítica del proyecto, o en el mejor de los casos, se me pide una entrevista en la que se me da una plataforma para expresar mi opinión. Lo que se espera es que las personas que se encargan de hablar (y criticar) diseño sean lo suficientemente sensibles para entender esta parte invisible que se necesita para generar diseño.

Pero, esto que sucede acá en México, ¿es culpa de estos periodistas o editores? ¿O de nosotros los diseñadores?
Personalmente creo que es culpa un poco de ambos y permítanme explicar por qué.

Hablando de manera general, una de las razones es que al diseñador mexicano le falta opinión. Me refiero al ejercicio de pensar cuál debe de ser, según él, la mejor versión de cómo deberían ser las cosas, ya sea la mejor versión de una silla, una botella, un porta-velas, una revista, un cartel, un pantalón, un tapete o lo que sea que esta persona está diseñando.  Y para tener una opinión es importante generar un estilo. Y un estilo no es más que la manera personal de entender y comunicar quiénes somos. Si analizamos lo que consideramos como buen diseño podemos ver una clara opinión de su creador. 

Bob Gill[3] menciona algo similar en una buenísima entrevista con Debbie Millman[4], donde cuenta una anécdota sobre el diseño de un logotipo para una tintorería. Habla de cómo el diseño no salió de inspiración en libros o trabajando en su estudio, sino de estar en una tintorería, hablar con personas y observar hasta que (ojo, esto es lo importante) tuviera algo interesante qué decir.Me gusta pensar que si tienes algo interesante que decir es porque tienes una opinión y una buena opinión siempre es interesante.

"Proyecto tras proyecto podemos ver un genuino desperdicio de tiempo (y dinero), donde los estudiantes crean diseños que no proponen nada a un mercado, no resuelven nada real y tienen una falta de expresión."

 
Massimo Vignelli[5] se refiere a algo similar en su Canon, al hablar sobre “el diseño intelectualmente elegante, no sobre la elegancia que nos recuerdan los modales, pero la elegancia de la mente, la elegancia que es lo opuesto a la vulgaridad”. De hecho, Vignelli mencionaba que él se sentía en una especie de cruzada contra el mal gusto. Consideraba como “criminal” el diseño sin sentido, porque al final generaba contaminación visual, sobre todo el creado por diseñadores y “marketineros” que piensan que lo vulgar es atractivo para las masas. 
Si nosotros como diseñadores hacemos que nuestra opinión se refleje en nuestro trabajo, es muy probable que el resultado de este diseño sea interesante. Desgraciadamente esto no se inculca en la mayoría de las aulas de diseño en México. Y puedo decir esto al observar la falta de calidad de los proyectos de estudiantes de diseño en los portafolios que mandan al estudio. Proyecto tras proyecto podemos ver un genuino desperdicio de tiempo (y dinero), donde los estudiantes crean diseños que no proponen nada a un mercado, no resuelven nada real y tienen una falta de expresión. Esto último, super importante para que se genere un estilo propio.

A veces, algunos proyectos de estos portafolios intentan acercarse al mundo de lo que los medios especializados de diseño que mencioné al principio intentan comunicar. Proyectos generalmente de mobiliario con narrativas poco maduras y superficiales, fabricados en materiales de baja calidad que pretenden pasar por lujosos.

Creo que para que el diseño mexicano mejore, es necesario inculcar la importancia de generar una opinión entre nosotros los diseñadores, sobre todo entre los más jóvenes. Y el primer paso es el estudiar las opiniones de los demás. Desde Bruce Mau[6], Hella Jongerius[7], el mismo Vignelli, la Bauhaus.[8] Y así hay muchos, pero muchos diseñadores que tuvieron algo interesante que decir y lo reflejaron en su trabajo.
Y después vendrá nuestro turno ¿no?

José de la O

Soy director de una agencia multidisciplinaria de diseño que lleva mi nombre, co-produzco el podcast Fuera de Contexto y dirijo una iniciativa llamada The Chair that Rocks donde vinculamos diseñadores y artesanos de Tlacotalpan, Veracruz.  Lo que más me motiva es la idea de cómo podemos descifrar el futuro a través del diseño.

josedelao.info

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[1] Paquete de información sobre un proyecto que se le da a los medios para realizar una publicación.
[2] Diseñador, arquitecto, visionario e inventor que se dedicó a resolver problemas de vivienda, transporte, educación, energía, ecología y de pobreza desde una ciencia comprensiva del diseño.
[3] Bob Gill, diseñador estadounidense, miembro fundador de Pentagram. 
[4] Escritora, educadora, artista, consultora de branding y anfitrión de su propio programa de radio “Design Matters”
[5]Diseñador Italiano que se desempeñó en distintas áreas como empaque, artículos para el hogar, mobiliario y espacio público. Se le considera uno de los más influyentes diseñadores del último tercio del siglo XX y principios del XXI. 
[6] Diseñador canadiense que de 1985 a 2010 fue Director creativo en la firma de diseño Bruce Mau Design. Autor del Manifiesto Incompleto” que puedes leer aquí: goo.gl/200iDH
[7] Diseñadora holandesa que experimenta constantemente con la notoriedad del procesos de los objetos que diseña.
[8] Escuela de diseño y arquitectura alemana que nació en 1919 y cerró en 1933. La experimentación en la teoría del color, la forma y los procesos gestados en esta casa de estudios revolucionó la manera en que se diseñaban los objetos hasta ese entonces.

 

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